I
La última semana de junio visité el Complejo Cultural
Francisco Lárez Granado de Juan Griego, invitado por amigos del mundo
artístico. La actividad estaba coordinada por su Director, el artista plástico
Juan Silva, quien en su inquietud por la activación de encuentros para la
discusión disertó en torno a la obra de Ventura Gómez cuya colección está
resguardada por la Galería de Arte Nacional y una de ellas fue imagen de
apertura de la muestra sobre el paisaje venezolano en 2016, llamada “Interpretaciones
de la mirada”.
![]() |
| Ventura Gómez (1936) |
El Prof. Silva
continuó con la proyección de un video
logrado de la digitalización de un material audiovisual autoría del maestro
Ángel Hurtado y basado en la obra del artista insular Pedro
Ángel González. Esta actividad sirvió de marco a la clausura de la muestra
de artistas neoespartanos en ocasión de la celebración del día del artista plástico.
La sala del complejo dio cabida a
80 artistas y para esta ocasión, se
realizó un merecido homenaje al Maestro González con la creación de la orden que lleva su
nombre y que fuera entregada “por su labor creativa, educativa y social” a los
artistas Asdrúbal Marcano, Luis Beltrán Fernández y Margarita Pereira así como
al desaparecido escultor Valentín Malaver; además, se otorgó del Premio
Regional de Artes Visuales al joven artista Carlos Susana “Por su constante
investigación plástica acerca de nuestra identidad insular”.
II
Lo expuesto en la sala es un panorama de la actividad plástica en la
región insular. 80 artistas con múltiples
facetas de formación y expresión. Allí se mezclan desde obras que
muestran un lenguaje visual denso, acompañado de una importante solvencia
técnica, tales como: ST (2017) de Édgar Zabala, “Ser insular”(2016) de Humberto
Salas, “Timón horizontal” (2017) de Carlos Susana, “Percepción modificada” (2014)
de Olga Morín, “Lloviendo en traga plata: homenaje a Yayo” (2017) de Jonny
Salazar, “Fragmentos” (2017) de Daniela Boada, “Más allá del horizonte” (2017)
de Gabriela Millán, “En la penumbra de la casa” (2015) de Juan Silva, “Las
formas del sueño” (2017) de Adolfo Golindano, “ De la serie La Guardiana: Lecho” (2016) de Maribel
Briceño, “Salina de Cubagua” (2014) de José Voglar, hasta trabajos que por su nivel de
interpretación, o por el manejo de distintas técnicas, aun no controladas para
llevar a la realidad sus conceptos, no se pudieran considerar como obras para
un salón de esta envergadura. Tal es el
caso de autores como Alejandra Rogghe, Liliana Garizado, Máximo Rodríguez,
Jesús Salazar, Augusto Pulini, Francisco González, Nadezka Amaya, entre otros
que, de manera lenta pero constante, se abren paso en el amplio espectro de la
plástica neoespartana.
Tal
amplitud en estos eventos, aun cuando es una herramienta para el logro de
objetivos sociales como la inclusión, la participación masiva y las
estadísticas, a veces se convierte en obstáculo para lograr los objetivos
estéticos. Los mismos fines, en algunos países como Colombia, Ecuador y Perú se
logran auspiciando salones distintos que, sin ser excluyentes, establecen
categorías diferentes en la formación del artista. Esto por, supuesto, permite
el reconocimiento, la difusión, la motivación y la reflexión desde las lecturas
adecuadas de las obras como propuestas individuales así como su inserción en el conjunto que compone la
muestra.
Como hemos visto, ese amplio
panorama genera un inevitable apilamiento de obras que en la extensión de una importante sala
como esta, crean un gran problema museográfico y, aun cuando sin dudas se
intentó resolverlo, no terminó de la mejor forma por lo que algunas obras de
buena factura se vieron afectadas por esta situación tal fue el caso de “Allá, puente
colonial La Asunción 1810” (2015) de Luis Rodríguez, “La pesca del nylon”
(2016) de Franklin Mata, “La boda de Luisa Cáceres” (2012) de Oscar Deroy, “Origami” (2017) de Yamilet Luigi, “El
vórtice de Federico” (2017) de Santiago Cabruja, “Serie multitudes” (1986) del homenajeado Asdrúbal Marcano, “Natural” (2017) de Eder Luna, “Encuentro en la
galera” (2016) de Bárbara García, entre
otros.
III
Para finalizar creo que
esta edición recoge en buena parte temas reiterados en el que los símbolos
inmediatos se repiten una y otra y otra vez ya sea el pescador, la deidad, el
paisaje, el mar, el atardecer desde distintas formas de presentación en las que
la denotación se antepone a la interpretación. Pudimos ver en otros casos, como
importantes autores convocados parecen
haber conseguido con el pasar de los años una formula, que parece haberlos detenido
en el tiempo y en el espacio, como si una cortina de lustros y décadas hubiese
cubierto sus talleres, de modo que ver su producción fechada en 1999 o en 2017
fuese una misma experiencia en la que las obras presentan, desde el formato
hasta lo cromático, desde del soporte hasta lo temáticos, desde los simbólico
hasta lo expresivo, una linealidad
preocupante.
Por otra parte, no hay que dejar de observar
en este salón piezas que, aun cuando provienen de artistas de larga trayectoria
y de merecido respeto en el medio de la
plástica, se presentan inconclusas o, al menos, se ven culminadas con escaso
cuidado como la escultura del maestro Juan García “El canto del pavo real” cuya ficha técnica además no
concuerda en cuanto a materiales utilizados en la pieza presentada.
En mi opinión el salón de artistas
plásticos neoespartanos necesita de un proceso de selección que permita
mantener cierto equilibrio, no solo en cuanto a calidad de su factura, sino más
importante aún, en cuanto al nivel de las propuestas estéticas que allí se
presentan.
Entendemos que se trata de una exposición
colectiva y no de un salón con características de confrontación pero, aun así,
sería interesante que se dieran las condiciones mínimas de recepción de cada
propuesta y de su conjunto.
Esperamos que estas líneas
permitan la necesaria reflexión en el marco de las oportunidades que
estos salones ofrecen a los creadores de la región así como en el tema de necesaria
discusión en torno al arte como lenguaje universal cambiante, dinámico y libre.





Una buena panorámica del acontecer artístico neoespartano.
ResponderEliminar