lunes, 7 de agosto de 2017

MUESTRA DE ARTE EN HOMENAJE A PEDRO ÁNGEL GONZÁLEZ.

I
 La última semana de junio visité el Complejo Cultural Francisco Lárez Granado de Juan Griego, invitado por amigos del mundo artístico. La actividad estaba coordinada por su Director, el artista plástico Juan Silva, quien en su inquietud por la activación de encuentros para la discusión disertó en torno a la obra de Ventura Gómez cuya colección está resguardada por la Galería de Arte Nacional y una de ellas fue imagen de apertura de la muestra sobre el paisaje venezolano en 2016, llamada “Interpretaciones de la mirada”.
Ventura Gómez (1936)
  
El Prof. Silva continuó con  la proyección de un video logrado de la digitalización de un material audiovisual autoría del maestro Ángel Hurtado y basado en la obra del artista insular Pedro Ángel González. Esta actividad sirvió de marco a la clausura de la muestra de artistas neoespartanos en ocasión de la celebración  del día del artista plástico. 

            La sala del complejo dio cabida a 80 artistas y para esta ocasión,  se realizó un merecido homenaje al Maestro González  con la creación de la orden que lleva su nombre y que fuera entregada “por su labor creativa, educativa y social” a los artistas Asdrúbal Marcano, Luis Beltrán Fernández y Margarita Pereira así como al desaparecido escultor Valentín Malaver; además, se otorgó del Premio Regional de Artes Visuales al joven artista Carlos Susana “Por su constante investigación plástica acerca de nuestra identidad insular”. 


II
           Lo expuesto en la sala  es un panorama de la actividad plástica en la región insular. 80 artistas con múltiples  facetas de formación y expresión. Allí se mezclan desde obras que muestran un lenguaje visual denso, acompañado de una importante solvencia técnica, tales como: ST (2017) de Édgar Zabala, “Ser insular”(2016) de Humberto Salas, “Timón horizontal” (2017) de Carlos Susana, “Percepción modificada” (2014) de Olga Morín, “Lloviendo en traga plata: homenaje a Yayo” (2017) de Jonny Salazar, “Fragmentos” (2017) de Daniela Boada, “Más allá del horizonte” (2017) de Gabriela Millán, “En la penumbra de la casa” (2015) de Juan Silva, “Las formas del sueño” (2017) de Adolfo Golindano, “ De la serie La Guardiana: Lecho” (2016) de Maribel Briceño, “Salina de Cubagua” (2014) de José Voglar,  hasta trabajos que por su nivel de interpretación, o por el manejo de distintas técnicas, aun no controladas para llevar a la realidad sus conceptos, no se pudieran considerar como obras para un salón de esta envergadura.  Tal es el caso de autores como Alejandra Rogghe, Liliana Garizado, Máximo Rodríguez, Jesús Salazar, Augusto Pulini, Francisco González, Nadezka Amaya, entre otros que, de manera lenta pero constante, se abren paso en el amplio espectro de la plástica neoespartana.
Tal amplitud en estos eventos, aun cuando es una herramienta para el logro de objetivos sociales como la inclusión, la participación masiva y las estadísticas, a veces se convierte en obstáculo para lograr los objetivos estéticos. Los mismos fines, en algunos países como Colombia, Ecuador y Perú se logran auspiciando salones distintos que, sin ser excluyentes, establecen categorías diferentes en la formación del artista. Esto por, supuesto, permite el reconocimiento, la difusión, la motivación y la reflexión desde las lecturas adecuadas de las obras como propuestas individuales  así como su inserción en el  conjunto que compone  la  muestra.  
          Como hemos visto, ese amplio panorama genera un inevitable apilamiento de obras  que en la extensión de una importante sala como esta, crean un gran problema museográfico y, aun cuando sin dudas se intentó resolverlo, no terminó de la mejor forma por lo que algunas obras de buena factura se vieron afectadas por esta situación tal fue el caso de “Allá, puente colonial La Asunción 1810” (2015) de Luis Rodríguez, “La pesca del nylon” (2016) de Franklin Mata, “La boda de Luisa Cáceres” (2012)  de Oscar Deroy,  “Origami” (2017) de Yamilet Luigi, “El vórtice de Federico” (2017) de Santiago Cabruja,  “Serie multitudes” (1986) del  homenajeado Asdrúbal Marcano, “Natural”  (2017) de Eder Luna, “Encuentro en la galera”  (2016) de Bárbara García, entre otros. 


III
          Para finalizar creo que esta edición recoge en buena parte temas reiterados en el que los símbolos inmediatos se repiten una y otra y otra vez ya sea el pescador, la deidad, el paisaje, el mar, el atardecer desde distintas formas de presentación en las que la denotación se antepone a la interpretación. Pudimos ver en otros casos, como importantes autores  convocados parecen haber conseguido con el pasar de los años una formula, que parece haberlos detenido en el tiempo y en el espacio, como si una cortina de lustros y décadas hubiese cubierto sus talleres, de modo que ver su producción fechada en 1999 o en 2017 fuese una misma experiencia en la que las obras presentan, desde el formato hasta lo cromático, desde del soporte hasta lo temáticos, desde los simbólico hasta lo expresivo, una linealidad  preocupante.        
      Por otra parte, no hay que dejar de observar en este salón piezas que, aun cuando provienen de artistas de larga trayectoria y de merecido respeto  en el medio de la plástica, se presentan inconclusas o, al menos, se ven culminadas con escaso cuidado como la escultura del maestro Juan García “El canto del  pavo real” cuya ficha técnica además no concuerda en cuanto a materiales utilizados en la pieza presentada.
      En mi opinión el salón de artistas plásticos neoespartanos necesita de un proceso de selección que permita mantener cierto equilibrio, no solo en cuanto a calidad de su factura, sino más importante aún, en cuanto al nivel de las propuestas estéticas que allí se presentan.
          Entendemos que se trata de una exposición colectiva y no de un salón con características de confrontación pero, aun así, sería interesante que se dieran las condiciones mínimas de recepción de cada propuesta y de su conjunto.
    Esperamos que estas líneas  permitan la necesaria reflexión en el marco de las oportunidades que estos salones ofrecen a los creadores de la región así como en el tema de necesaria discusión en torno al arte como lenguaje universal cambiante, dinámico y libre. 


                                                                                          @wilsonprada

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