Sobre
mi ejercicio crítico:
La crítica es un discurso
estructurado que parte de lo perceptivo, lo sensorial para dar rienda suelta al análisis, la
argumentación y el juicio. Sin estos elementos, pierde, entre otras, su función
educativa que, en este caso, es la que me impulsa a escribir. Una vez perdidas
sus funciones primarias, la crítica deja de ser un ejercicio para la reflexión
y pasa a convertirse en loa, en encomio o, en el caso contrario en daga, horca
o patíbulo en el que el crítico deviene en verdugo: una suerte de asesino
serial que solo le permite vivir a aquellos que sirven a sus intereses. Por
ello, no creo en la existencia de una crítica constructiva o destructiva
(adjetivos estos que son más cercanos al comentario no argumentado). Sólo creo
en la crítica como aporte a discusión en torno al hecho creativo.
De lo geográficamente ajeno a lo
artísticamente cercano.
Demás está decir que entiendo con claridad
que soy portador de una visión externa a este territorio geográfico, pero ser
externo no me hace ajeno; por el contrario, esa dualidad se convierte en un
punto a favor ya que mis textos no responden a parcialidades de ningún tipo.
En este orden de ideas, debo
señalar que fundamento mi trabajo en la convicción de que el artista como intérprete
de su momento histórico, convierte su idea del mundo en un producto
estéticamente intencionado que, no solo es
capaz de estimular los sentidos, sino
de generar (en condiciones ideales de recepción) un estremecimiento, un
asombro que lleva al acto de la fruición. Es obvio que fuera de esas
condiciones ideales de recepción, la obra solo es un objeto para ser observado
como ocupante de un espacio. En esos casos, las intenciones autorales se
silencian, las texturas se aplanan, el formato se vuelve un recurso inútil ante
la posibilidad de abarcarlo en la mirada; es decir, ante todo esto, el asombro
se anula y la fruición muere. En estos factores que de algún modo me afectan
como espectador, centro mis ideas y mis
textos.
Desde La Isla sugerida intentaré
hacer un aporte para la reflexión en torno al quehacer artístico de la región
basado en las premisas ya expuestas. Demás está decir que, aun cuando comparto
este espacio con otros creadores, asumo totalmente la responsabilidad sobre mis publicaciones.
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